miércoles, 16 de diciembre de 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009




"¿Hasta el gorro del sistema de crisis recurrentes?, ¿de esta televisión-basura-marujeo que es la vergüenza del universo?!, ¿de todo??!! o ¿simplemente ganas de gritar?! Aquí tienes una bella ocasión de hacerlo:


El miércoles 16 de diciembre de 2009, a partir de las 22h18, desde tu casa o allí donde te encuentres en ese momento y en tu propia lengua, realiza la acción que te propone Howard Beale, el presentador del telediario de la cadena UBS, en este extracto de la película Network (1976).

A las 22h30 la moBicua habrá terminado."


y...¿qué es una moBicua? una moBida que puede ocurrir en cualquier sitio del planeta!

infórmate:
http://www.madridmobs.net/spip.php?article73

http://www.mucloveyou.org/spip.php?article686

domingo, 13 de diciembre de 2009

Ohino*








Hoy no me he cambiado de bragas.
Lo hice esperando alguna queja tuya,
que no te cambiases de calzoncillos, por ejemplo.
A cambio me estás llamando desde una cabina
para decirme que ya no me quieres.

Veo que no nos obsesionan los mismos detalles.








* Del japonés «hoy no»

Alejandra Vanessa.

jueves, 10 de diciembre de 2009

.drogas duras.




Cualquier mediodía de sol entraría con gusto a un universo amarillo de tal calibre.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La puta crisis.


"No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla."

Albert Einstein

lunes, 7 de diciembre de 2009

Humo, esmaltes y otras historias

El cielo había estado nublado toda la mañana, pero quejarse de las pocas gotas de lluvia que caían en esa tierra era un sacrilegio que no aceptaba ni el más renegado de la ocupación de nuestros ancestros. Las baldosas estaban mal puestas, el tráfico mal organizado, pero después de meses sin beber agua del grifo por el evidente sabor a cieno que había dejado la sequía, todos aguantaban con alegría y un ligero resquicio de resignación odiosa que cualquier señora bajita les diera con una varilla del paraguas en la sien. Salió de su portal y el mecánico del taller de abajo le dijo un piropo. No le gustaba en absoluto, pero no sabía por qué le resultaba inevitable tener sueños eróticos con él en esos viente minutos de siesta que le sabían a gloria. Se subió al coche, esa tarde le tocaba el bueno, bajó la ventanilla para que el humo del cigarro que sostenía entre los labios se impregnara lo menos posible en los sillones. Cuando la llave tocó el contacto sonó la canción que su hermano había dejado a medias... "Hold on I´m comin". Se sonrió, le encantaba, y se miró en el espejo retrovisor, estaba guapa. El tratamiento de crecimiento de pestañas había funcionado y el dolor que sentía cuando se apretaba la cintura era una reminiscencia del vino que ayer se había tomado con sus amigas, esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena. Ninguna mamá en el Jeep de su marido se interpuso en su camino y, en el semáforo de la esquina de aquel colegio de monjas, salió el sol.
Las horas de la tarde se le fueron entre Decretos y una absurda fijación con el esmalte encarnado de sus uñas. Cuando regresó pudo aparcar, sorprendentemente, en la segunda vuelta que dió a la manzana. Seguía sintiéndose bien, y tenía una estupenda lectura en la mesilla de su cama, y seguían gustándole sus pestañas y el ser tan ególatra; seguía sin soportar las faltas de ortografía y los errores de expresión, en cambio, seguía encantándole el olor a crema antiarrugas que desprendía su madre por las noches.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Menú del día.


Se llamaba Paqui. Estaba separada y tenía nariz de gancho. Su ex-marido era barrigudo y su hijo, un niño mariquitiqui. Su hija, por el contrario, una adolescente humilde con novios y coches, tenía el pelo largo.

Me gustaba su imaginación. Entretenía a mi hermana, de 5 años más o menos; distraía su atención con las revistas de publicidad de supermercados y la hacía reir.

Una noche era carnaval, su hijo iba disfrazado de spiderman, su hija iba al baile del "salón los delfines" y nos hacía tortilla para cenar.

Jugabamos a "te llamas lo que comes". Como a mi me gustaba mucho el arroz, era arrocera, como a ella le gustaba la carne, era carnicera. Entonces parí una brillante idea y dije: como a mi hermana le encanta la tortilla, es tortillera.

A Paqui se le estiró la nariz. Y sin más dilación me explicó que ese ejemplo no servía. Controlé mis impulsos e intenté razonar, yo no sabía que a las tortilleras no tenía porqué gustarle las tortillas y que evidentemente lo que les gustaba era otra variante de la alimentación.

Paqui a la cual recuerdo con especial cariño, fue una de nuestras niñeras.

martes, 1 de diciembre de 2009

Eso era amor.

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.


Á.González

viernes, 20 de noviembre de 2009

Pecado mortal I. B R U T A L




Algunos podríamos morir...

jueves, 19 de noviembre de 2009

La espuma de los días.

Bebe -dijo Colin.
Bebieron los dos. El resplandor quedaba adherido a sus labios. Colin volvió a encender las luces. Parecía dudar si quedarse de pie.
-Una vez al año no hace daño -dijo-. Creo que podríamos terminarnos la botella.
-¿Y si cortáramos la tarta? -dijo Chick.
Colin cogió un cuchillo de plata y se puso a trazar una espiral sobre la blancura pulida de la tarta. De repente, se detuvo y miró su obra con sorpresa.
Voy a probar una cosa -dijo.
Tomó una hoja de acebo del ramo de la mesa y, con una mano, asió la tarta. Haciéndola girar rápidamente sobre la punta del dedo, colocó, con la otra mano, una de las puntas del acebo en la espiral.
-¡Escucha!... -dijo.
Chick escuchó. Era la canción Chloé en la versión arreglada por Duke Ellington.
Chick miró a Colin. Estaba tremendamente pálido. Chick le quitó el cuchillo de la mano y lo hincó con ademán firme en la tarta. La cortó en dos y, dentro de la tarta, vieron que había un nuevo artículo de Partre para Chick y una cita con Chloé para Colin.